El trabajo corporal expresivo toma elementos del yoga y de la plástica griega. Además se apoya en la música, la respiración, la expresión y la movilización de los centros de energía (chakras).

Con el Yoga se busca la conexión con la parte interna usando la respiración profunda, la relajación, las posturas o asanas y la meditación.

De la Plástica Griega se toma la proyección hacia el exterior buscando la armonía y el equilibrio, usando los principios de la palanca de física, esto conecta con las posibilidades de la estructura ósea, de los músculos y de las articulaciones. Se descubre una amplia gama de posibilidades desconocidas, tanto desde lo físico como desde las vivencias y las emociones.

La música y los distintos ritmos movilizan el ánimo y ayudan a establecer la conexión con los diferentes arcos expresivos en que se divide el trabajo, los que a su vez coinciden con los centros de energía (chackras).
Por otro lado al trabajar con distintos ritmos se moviliza el centro del
movimiento y la emoción lo que luego llevará a encontrarse con el ritmo propio.

La respiración se practica dirigida a la zona que se quiere activar terminando con la respiración completa y la relajación. Aprender a respirar bien ayudará a vivir mejor, mantenerse sereno, con los nervios
relajados y seguro en medio del torbellino y la aceleración del complejo mundo en que se vive.

La expresión a través del cuerpo o los sonidos, teniendo en cuenta cada
uno de los arcos expresivos, ayuda a desbloquear contracturas, descargar
tensiones, libera estados de ánimo y ayuda a conocer qué se expresa, es
decir, qué los demás ven de uno.

La movilización de los centros energéticos (chakras) restablece una
buena circulación de la energía logrando con ello mejorar la vitalidad y
la salud en general ya que se eliminan tensiones, stress, angustia,
miedos, desanimo, etc.

Por otro lado, al conocer la cualidad de la energía de cada centro se pueden aprovechar y desarrollar mejor las condiciones propias del humano, como por ejemplo:

Primer centro: el instinto de conservación, la autoprotección y la supervivencia.
Segundo: la seducción, la sensualidad, el humor y la creatividad.
Tercero: la autoestima, la seguridad, la definición y el límite.
Cuarto: el sentimiento, el amor a sí mismo y a los demás.
Quinto: la palabra y la oratoria.
Sexto: la mente.
Séptimo: la fantasía, el ideal y la mística.

Siempre se trabaja con la idea de que el hombre es una integridad
cuerpo-mente-emoción, para redescubrirse, conocerse con todas las
posibilidades y así poder disfrutar de todo el potencial que se posee y
no se utiliza por desconocimiento. Por otro lado se busca el conocimiento de sí mismo, de la imagen que se proyecta y de lo que se expresa, pues esto es lo que revela a los demás quien y como somos.
Este conocimiento es básico pues la comunicación es mejor y se logra
confianza en sí mismo y éxito en las actividades y los objetivos de
vida.

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